enREDados: la identidad en internet


Los jóvenes vivimos gran parte de nuestra vida en la red. Con cada click definimos lo que nos gusta y dejamos en claro qué tipo de persona somos. Por lo tanto, qué compartimos y cómo lo hacemos no es un resultado al azar. En el fondo implica una reflexión sobre cómo queremos ser vistos, qué elegimos ver de los otros y de qué nos queremos apropiar. Todo esto va formando nuestra identidad. Pero, ¿cómo la construimos en las redes sociales?

En las redes hay un montón de estereotipos: los que escriben de política y se bardean entre ellos aunque ninguno tenga razón. El que comparte quinientas predicciones del zodíaco, como buscando leer un futuro mejor en otra página. El que se la pasa compartiendo eventos y arma un reality show de su vida.  El que cambia la foto de perfil cada media hora o el que no la cambia hace un más de un año. Todo esto que hacemos dice mucho sobre lo que somos, pero también dice algo de las personas que nos van interpretando del otro lado de la pantalla.

Goffman, un autor que teorizaba sobre la mediatización, decía que hay dos tipos de identidad. La identidad social que viene impuesta por la sociedad divide a los individuos en categorías y les asigna características según el grupo al que pertenecen. La identidad personal se da, en cambio, cuando los otros distinguen a una persona de las demás por ciertas cosas que solo le pertenecen a ella. Los dos tipos de identidades se superponen y al final forman un solo perfil.

En la foto vemos lo que una chica subió a su Facebook, dice que estudia comunicación y tiene una foto de portada con un sombrero. Aunque no la conocemos podemos saber cuál es su rol, es estudiante y tienen las características de un estudiante cualquiera. Ahora, supongamos que sabemos quién es, al ver las fotos que sube, las cosas que escribe o los eventos que comparte podemos diferenciarla de los otros estudiantes y podemos encasillarla en un grupo, por ejemplo, el grupo de los que piensan que los sombreros son cool y el de los que van al Lollapalooza.

Foto para enredados

Siempre que subimos fotos o publicamos algo estamos diseñando nuestra imagen. Cuando miramos un video de una banda y hablamos con otros fans somos parte de un grupo. Los que reciben nuestra información del otro lado también nos ponen en categorías. Los estereotipos son fachadas sociales que se establecen colectivamente y que se institucionalizan. No los creamos, sino que los seleccionamos. La mayoría hacemos esto con las publicaciones que nos aparecen en el menú: “que él es un nerd porque solo publica cosas de la universidad”, “a este grupo le gusta el rock y por eso se viste así” y “ella es copada porque sale todos los días a lugares re cancheros”.

Por otra parte, seguramente todos usamos más de una red social y no escribimos en Twitter igual que como escribimos en Linkedin, hay cosas que en algunas redes las evitamos, decidimos ocultarlas. ¿Qué pasa con nuestra identidad cuando cambiamos de red? Hay autores que hablan de la multiciplicidad del yo y dicen que según la red social que usamos formamos una personalidad virtual diferente. Tiene que ver con los objetivos que tenemos, si hacer amigos en Facebook o formar nuestra red profesional en Linkedin. En la vida offline pasa algo parecido, ¿o no hacés cosas con ciertos amigos que con otros no las harías, ni tampoco con tu papá? Se trata de ir adaptándonos a los diferentes grupos de los que somos parte y a los estereotipos que ese grupo ve como buenos o malos. Si  me encanta la política pero a mis amigos no, no voy a hablar de política con ellos, lo voy a hablar con mis viejos o con mis profesores.

enredados 4

Además, en las redes sociales hay que tener en cuenta que la misma tecnología puede limitar la forma en la que nos presentamos a los demás. Completar un perfil es como rellenar un formulario: 1. Nombre, 2. Cumpleaños, 3. Situación sentimental; publicar en una biografía también. Todo se va acumulando, hasta tal punto que a veces se forman historias fragmentadas y contradictorias de una misma persona, lo cual no quiere decir que no sean reales. Son ciertas pero muestran distintas partes de nuestra identidad o ven lo mismo desde otra perspectiva. Tenemos que pensar que somos nosotros mismos los que vamos determinando qué parte nuestra mostramos y cuál no, así construimos un sentido, que aunque nos identifique al 100% (o queramos que así sea), el otro a veces no lo cree así.

En las redes sociales las identidades individuales y colectivas se van formando según cómo diseñamos nuestra imagen y cómo la interpretan los demás. Como residentes diarios de internet vivimos enredados en un mundo de estereotipos que nos encasillan, donde el offline y el online se superponen constantemente. Todo esto va diciendo algo de nosotros, entonces, ¿qué pensás que dicen tus redes sociales de vos?

 

 

 

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