Yo me quiero quedar como el pikachu de Ash

Terminar la carrera es un punto de inflexión en la vida de todos. Graduarte, licenciarte, recibirte, o como a una ex compañera de la facu le gusta decirle, es “el día en el que evolucionás”.

Charlar entre mis amigos sobre esta nueva etapa en nuestras vidas nos hizo notar que estábamos todos en la misma. Que todos pasamos de ser un tierno e inocente Pichu que no entiende nada de la vida a un savage Pikachu que todavía no dio todo lo que tiene para dar. Sin embargo, lejos estamos de ser su evolución final.

Para nosotros este resulta ser un momento dramático en el que, al mirar para atrás, vemos días llenos de estrés por cosas que ahora parecen pavadas como un parcial. Y al mirar para adelante solo se ven cosas del demonio como cuentas acumulándose abajo de la puerta. Un camino de ida lleno de responsabilidades y obligaciones que, para las personas como yo que no son buenas #soltando, no son para nada atractivas. Y además son coronadas por la incertidumbre de si efectivamente habrá una organización o empresa (o lo que sea) lo suficientemente goma como para creerse el cuento que contás en el CV y efectivamente contratarte.

Finalmente todos conseguimos trabajo, lo que nos calmó en muchos sentidos. Pero la crisis en vez de bajar se multiplicó por mil. De repente las conversaciones en mi grupo de amigos empiezan a las 7 y media de la mañana con mensajes tan poco esperanzadores como la cara de mi jefe cada vez que llego a la oficina. Así surgieron momentos en los que reconsidero mi carrera y creo que me vengo equivocando con lo que quiero hacer con mi vida desde salita de cuatro.

Hay un cierto je ne sais quoi de ridiculez millenial que nos mete presión como generación y nos dice a muchos que “no elijas el trabajo estable con obra social y sueldo decentes que tanto necesitás porque ‘no es lo que querés ser en la vida’ ”. Pero al fin y al cabo qué carajo es lo que queremos hacer en la vida. Quizás estamos todos equivocadísimos, y mirá si evidentemente nuestros destinos eran ser el próximo Rial de la televisión argentina o ser estrella internacional de K-pop y nos alejamos de ellos queriendo ser grandes contadores, CEOs o lo que sea porque “era más realista”.

Todo esto me hace pensar que “lo que quiero hacer cuando sea grande” está totalmente overrated ¿No? ¿En qué momento abandoné el sueño de ser bombera y astronauta y pasé a estresarme por poder pagar las expensas? Volviendo a nuestra alegoría pokemoniana, ¿esta es la vida que nos espera ahora que somos pikachu? ¿Cómo hacemos para evolucionar al raichu que queremos ser? ¿Qué raichu queremos ser? ¿Qué pasa si queremos ser como el pokemon de Ash y quedarnos pikachu para siempre así? ¿Se puede volver a ser pichu una vez que ya evolucionamos?

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s